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Las 20 preguntas a... Oscura Forastera

“La literatura romántica no tiene por qué ser relatos llenos de pasiones desbordantes y  rupturas dolorosas. La literatura romántica puede ser vivir grandes pasiones mientras se intenta salvar la vida con una espada.”


Su verdadero nombre es María, pero más de uno la conocerá como Oscura Forastera, pseudónimo bajo el cual ha publicado todas sus novelas y relatos. Nació en Madrid, el 6 de agosto de 1965.
Su pasión por la lectura y la escritura la llevaban a pasar largas horas leyendo y escribiendo.  Horas robadas al sueño, pues escribe casi siempre mientras los demás descansan. Así, a solas, da rienda suelta a los hijos de su silencio, los deja fluir y plasmarse en un papel en blanco.
Con sólo 15 años su poema “Madre” ganó el primer premio en un programa de Radio Intercontinental de Madrid. Leyeron el poema mientras radiaban el programa, algo que la llenó de orgullo. Poco después, empezó a escribir novelas románticas, llenas de aventuras y fantasía.
Y ahora que la experiencia de la vida le ha enseñado muchas cosas, se atreve a escribir “Mi manantial de ternura”, una antología de relatos y poemas en el que Oscura Forastera abre su corazón y se nos muestra tal cual es.

Y ahora Las 20 preguntas...

¿Cuándo comenzaste a escribir? ¿Qué fue lo que te introdujo el gusanillo de la escritura en las venas?
Empecé a escribir cuando era una niña. Un día llegó hasta mis manos un libro de Gustavo Adolfo Bécquer, me gustó tanto, que comencé a escribir algunas rimas y poesías. Empecé a sentirme bien mientras escribía, y nunca, desde entonces, he dejado de escribir.

¿Tienes algún truco a la hora de escribir que quieras compartir con nuestros lectores?
Normalmente no tengo ningún truco, pero he de reconocer que me influyen mucho los sucesos de la vida cotidiana. A veces escribo para cambiar ese “estado cotidiano” y hacerlo mágico o fantástico. La imaginación no tiene límites….

¿Qué te inspira?
La inspiración llega muchas veces con tan solo escuchar una melodía, oír risas, escuchar la voz del que amas… recordar el pasado, describir una sonrisa después de escuchar un “te amo”.

¿Te has enfrentado alguna vez a la página en blanco? ¿Qué hiciste para superarlo?
La página en blanco, a veces la enemiga del escritor. Para mí la página en blanco, hace que busque e indague en lo más profundo de mi mente. Con solo escribir algunos versos o algunas líneas, ya está superada, el resto, sale solo.

¿Qué es para ti escribir?
Para mí es vivir, plasmar mis sentimientos, dejar sueltos los pensamientos y que se conviertan en palabras. Escribir para mi es tán importante como despertar cada mañana y ver que hay otro día por delante, un reto más que vivir.

¿Te basas en personas reales para construir tus personajes?
Tanto en los cuentos, como en mis novelas, los personajes son ficticios, inventados por mí, creados como yo los quiero en ese momento. Me gusta enredarles en nuestro mundo, para así, hacer que existan en él sin ser reales.

¿Cuál es tu objetivo a la hora de escribir una historia?
Hacer que el lector sea absorbido por la lectura, que se enrede en la historia, que se enganche. Me gusta introducir al lector en su propio mundo y hacer que se sienta el protagonista de la novela… al menos eso es lo que deseo que ocurra, si lo consigo, lo dirán mis lectores.

¿Prefieres escribir novela o relato?
Me gusta tanto la novela como el relato, pero me inclino por la novela, pues me puedo explayar más a la hora de describir, de enredar a los personajes en los sucesos, hacerles vivir aventuras y riesgos, para dar luego un fin bueno o uno malo, jejeje.

¿Qué es lo más difícil de escribir una novela o relato?
Sin duda los dos son difíciles, si nunca has escrito, pero si ya tienes alguna experiencia y sabes de lo que quieres escribir no es difícil. Aunque para mí el relato me sea más complicado por su poca extensión, debes contar algo con palabras muy precisas, casi contadas. La novela, por sus personajes, lugares, hechos verídicos o ficticios, te dan más juego a la hora de escribir la historia.

¿Tienes algún tipo de manía al escribir?
Si, bueno, casi todos tenemos una manía. A mí  no me gusta que me interrumpan, por eso escribo cuando en mi casa casi todos duermen….

¿Escribes con papel y bolígrafo o con ordenador?
Si estoy en casa y mi PC, está libre, escribo en Word. Si estoy en la calle o en cualquier otro sitio, pues donde pillo, sino tengo boli lo pido prestado. La inspiración cuando llega hay que aprovecharla…

¿Lo tienes todo bien atado cuando comienzas a escribir una historia o prefieres ir improvisando sobre la marcha?
Normalmente llevo dándole vueltas a la historia varios días. Después cuando comienzo escribo todo lo planeado, luego improviso sobre la marcha.

¿El escritor nace o se hace?
Se nace, pero se hace con los años y la experiencia.

¿Cuánto tiempo pasa desde que se te ocurre una historia hasta que terminas una novela?
Según. He llegado a escribir una novela en seis meses. Mi novela “Luz de hielo” la escribí en una semana, claro está, se puede decir que era el borrador de lo que después de tres meses se convirtió en novela terminada.

¿Alguna vez has pensado en tirar la toalla? ¿Por qué decidiste no hacerlo?
Nunca he tirado la toalla, sí que me he tomado descansos. Jamás dejaré de escribir… es mi droga.

¿Crees que los autores noveles están "marginados" hoy día?
Como escritora novel, me he sentido marginada, creo que no se nos da la oportunidad que merecemos. Incluso teniendo editado un libro, como es mi caso por una editorial que cree en mi trabajo. Aun así, es difícil hacer cambiar a un colectivo dado a leer y dar más crédito  a los grandes escritores, los cuales tampoco ayudan mucho a los nóveles, sin recordar estos, que ellos también fueron nóveles un día.

¿Cuál crees que es el mayor error de un escritor?
Ser repetitivo, escribir siempre igual, es bueno cambiar de género literario de vez en cuando. En mi caso soy escritora de literatura romántica, pero también escribo poesías, relatos e historias, que nada tienen que ver con mi estilo.

¿Piensas que hace falta publicar con un gran sello para que el lector disfrute con la lectura?
No, para nada. Son los escritores los que hacen de una editorial, un gran sello.                                                                             

¿Quién se esconde tras el autor?
En mi caso, una mujer común y corriente, madre y esposa, exteriormente. En el interior está la mujer escritora, nada común y más complicada de entender, que aflora ante un papel en blanco.

¿Qué genero/s te gusta escribir? ¿Por qué?
Me gusta el género romántico. Porque la literatura romántica no tiene por qué ser relatos llenos de pasiones desbordantes y  rupturas dolorosas. La novela romántica también tiene aventura, riesgos y retos que vencer. El amor es muy duro a veces. El amor puede ser depravado y astuto, en definitiva, vivir grandes pasiones mientras se intenta salvar la vida con una espada o un ordenador en las manos, es bastante complicado.


Podéis encontrarla en su blog: http://unmanantialdeternura.blogspot.com/

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Las 20 preguntas a... Jonathan González Deniz

"Escribir para mi es dar rienda suelta a la imaginación, expresar todo lo que llevamos dentro, poner nuestro alma impresa en un papel. Es emoción, es sentimiento, es ilusión, es una forma de aprender y reflexionar, porque en lo que escribimos queda una parte de nosotros expuesta a los demás."


Jonathan González nació en Gran Canaria en 1985. Ajeno a todo tipo de concursos literarios, ha escrito diversos relatos y poemas que han sido expuestos en varios foros y páginas web. También ha escrito una novela de fantasía, la primera de una saga de cuatro libros, que se encuentra en proceso de edición. Además, a su vez, se encuentra terminando la que será su segunda novela, un libro autoconclusivo que mezcla el drama con la ciencia ficción.

Y ahora... Las 20 preguntas:

¿Cuándo comenzaste a escribir? ¿Qué fue lo que te introdujo el gusanillo de la escritura en las venas?
Realmente empecé a escribir desde muy pequeñito. Me encantaba la fantasía y me ponía a hacer cuentos. No se por qué lo deje con el tiempo, pero en las clases siempre destaqué por mi imaginación y porque tenía talento. Intenté hacer alguna novela, pero sentía que necesitaba madurar en la vida para poder hacer algo en condiciones.  A causa de un accidente que tuve, decidí ponerme a escribir de nuevo, seis años después. Me dije a mi mismo que había que hacer en la vida lo que uno quisiera, porque no se sabe cuando nos llegará la hora. Y hasta hoy, que ya han pasado dos años desde entonces.
No sé lo que me introdujo en el arte de escribir...quizás se debió a las historias que se mostraban en los libros del colegio, y también a la necesidad de escapar un poco de la realidad. La verdad es que no lo sé...

¿Tienes algún truco a la hora de escribir que quieras compartir con nuestros lectores?
Trucos....honestamente, yo no creo que haya truco para esto. Simplemente cada uno tiene su manera y sus técnicas para escribir.

¿Qué te inspira?
Muchas cosas: me inspira escuchar/leer a otros escritores, ver una serie, pelicula, etc, escuchar música, mirar a mi alrededor y soñar.

¿Te has enfrentado alguna vez a la página en blanco? ¿Qué hiciste para superarlo?
Me he enfrentado a ella, y lo que he hecho ha sido de lo más variopinto. En ocasiones  la he llegado a ignorar hasta un mes completo, o más. En otros casos he llegado a luchar con ella con resultados nefastos, y en otros he estado meditando más de cuarenta minutos acerca de qué poner, la mayoría de las veces con soluciones al problema, por suerte.

¿Qué es para ti escribir?
Escribir para mi es dar rienda suelta a la imaginación, expresar todo lo que llevamos dentro, poner nuestro alma impresa en un papel. Es emoción, es sentimiento, es ilusión, es una forma de aprender y reflexionar, porque en lo que escribimos queda una parte de nosotros expuesta a los demás. Somos lo que escribimos, pienso yo. Y, sobre todo, es una forma de hacer llegar nuestros sueños a los demás.

¿Te basas en personas reales para construir tus personajes?
Generalmente, no. Suelo basarme en diversos estereotipos y los abarco desde un prisma totalmente diferente a lo común. En otros casos, me imagino como debe ser tal o cual persona y lo plasmo en el papel desde una visión lo más objetiva posible.

¿Cuál es tu objetivo a la hora de escribir una historia?
Contar algo. Normalmente, mis historias siempre traen una o varias moralejas consigo.

¿Prefieres escribir novela o relato?
Novelas. Los relatos me encantan, pero las historias largas son las que más abundan en mi repertorio.

¿Qué es lo más difícil de escribir una novela?
Para mi lo más difícil de escribir es el comienzo y el final. Al no llevar esquema he de pensar qué me gustaría contar en cada capítulo y cómo cerrar de modo que deje una buena dosis de intriga para el siguiente. Se me hace bastante complicado, y más en las novelas río.

¿Tienes algún tipo de manía al escribir?
Si. Me distraigo con otras cosas en mitad del proceso creativo. No puedo evitarlo. Es algo que siempre hago cuando escribo, y me da que esa manía no creo que me la quite nunca, pese a ser perjudicial para mí.

¿Escribes con papel y boligrafo o con ordenador?
A ordenador. Cuando estoy en clase y hago algún listado de personajes, o escribo ideas/principios de novela, pues entonces si uso la libreta. Pero la evito en la medida en que pueda. Es mucho más cómodo usar el word o cualquier otro programa, además de ser mucho más rápido.

¿Lo tienes todo bien atado cuando comienzas a escribir una historia o prefieres ir improvisando sobre la marcha?
Como ya dije, yo improviso el 98% de la historia. Claro que tengo mis ideas muy básicas de adónde quiero ir. Pero no tengo nada planeado para llegar a ello. Y, generalmente, cuando plasmo la idea me suele dar un resultado bastante diferente al que me imaginaba.

¿El escritor nace o se hace?
Mitad y mitad. El talento no creo que se haga. Yo creo que se nace predispuesto a ello. Pero bien es cierto que el talento sin trabajo no es nada. Hay que trabajar mucho, sudar la gota gorda para tener herramientas y hacer un buen proyecto con ellas.

¿Cuánto tiempo pasa desde que se te ocurre una historia hasta que terminas una novela?
Uff... Puede pasar más de un año tranquilamente. Si llevara una rutina sería cuestión de un par de meses, pero no es el caso.

¿Alguna vez has pensado en tirar la toalla? ¿Por qué decidiste no hacerlo?
Lo pensé cuando empecé a escribir. Tenía bastantes faltas de diversos tipos y cuando me criticaron pensé: ¿realmente valgo para esto? Y con el tiempo me dije que sí. Era sólo cuestión de trabajar en ello, y sigo haciéndolo a día de hoy.

¿Crees que los autores noveles están “marginados” hoy día?
Los autores nóveles no sólo están marginados, sino que encima están tachado de necios soñadores. Ya no está únicamente el problema de las grandes editoriales y sus manías, que eso ya las conocemos  muchos de los que escribimos. Además de ello, hemos de añadir a la propia gente que nos rodea, la cual en muchos casos no nos toma en serio. Es muy desmoralizador este tipo de cosas, pero si de algo estoy seguro, es que quien siembra recoge. Es cuestión de tiempo.

¿Cuál crees que es el mayor error de un escritor?
Hay varios. El primero y más básico es dejar que la arrogancia te domine por escribir muy bien. Yo no veo mal las comparaciones con determinados escritores que se han hecho famosos por una fórmula de atracción de masas y no por escribir decentemente. Pero lo que si veo mal es que uno mismo se permita el lujo de compararse a todo el mundo afirmando tal o cual cosa.
Lo segundo es usar a la gente en beneficio propio. Me repatea que existan personas que usen a los demás para sus propios fines mercantiles. Es de lo más repugnante. Lamentablemente, los hay y son bastante frecuentes. Hay que saber el límite entre darte a conocer y hacer lo que sea necesario para vender más.
Y otro error garrafal es, sin duda, plagiar. Los escritores deberíamos ser capaces de escribir nuestras propias obras, sin necesidad de recurrir a ideas ajenas. Un escritor que hace eso, para mi, es alguien que no puede caer más bajo. Ni siquiera podría llamarle escritor. Más bien es un imitador.

¿Piensas que hace falta publicar con un gran sello para que el lector disfrute con la lectura?
No. Creo que al lector le importa más si la historia es buena y no la editorial en la que se encuentre. Aunque siendo honesto, hay editoriales que animan a leer por la calidad de los materiales ya publicados. Pero creo que importa con diferencia más la calidad y no la procedencia.

¿Quién se esconde tras el autor?
Tras el autor se esconde un muchacho normal y corriente de veintiséis años nacido en Gran Canaria.. Un estudiante universitario de lengua y literaturas hispánicas, o filología, como la conoce todo el mundo, en la ULPGC. Una persona amante del buen humor y amigo de sus amigos, que siempre intenta hacer lo correcto, aunque muchas veces se equivoca en el camino.

¿Qué genero/s te gusta escribir? ¿Por qué?
Me gusta escribir ciencia ficción y fantasía principalmente, mezclados con drama, aunque no me cierro a casi ningún género. Se podría decir que soy un amante del llamado New Weird.
Me encantan los cruces porque puedes coger lo mejor de cada uno y combinarlo de modo que puedas crear algo genial. Además, tener un trasfondo imaginario te permite moverte con libertad sobre el terreno, y así crearte tu propio universo. Esto me permite tratar todo tipo de temas desde una perspectiva”fantástica” sin dejar de lado a la realidad. 


Espero que la entrevista sea de vuestro agrado. Muchas gracias por leerme. Un saludo


Podéis encontrar a Jonathan González Deniz en su blog: http://shadowsinnowhere.blogspot.com
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Las 20 preguntas a... Irene Comendador

"Hay mucho talento escondido en blogs, en páginas anónimas y escondidas en baúles llenos de escritos, en auto publicaciones. No siempre las editoriales leen lo que les llega a las manos (por desgracia) y ahí se pierden muchas obras magistrales."


Irene Comendador nació un caluroso miércoles de Julio de 1980 y se confiesa enamorada de las letras desde que tiene uso de razón. Con ocho años ya escribía sus primeros relatitos cortos de cualquier cosa que se le pasara por la cabeza. Pero no fue hasta principios de 2010 que encontró el mundo bloguero y decidió mostrar, a quién quisiera leerla, su pequeña afición.
Gratamente sorprendida de que su forma de escribir gustara, siguió haciéndolo mientras cambiaba constantemente de estilo y género, ya que le gusta innovar y perderse por cualquier sitio, con la necesidad de explorarlo.
Ha ganado algún que otro concurso en la red y ha quedado finalista en otros tantos. Resultados y motivaciones que hacen que quiera seguir en la brecha de sus líneas.
Su primera aportación al papel, y seguro que no la última, es un relato corto que la editorial Irreverentes publicará en una microantología dentro de poco. También está inmersa en un proyecto de novela, ya muy avanzado, que espera que pronto vea la luz y tenga buena acogida.
Se describe como una insomne, polifacética y alocada madrileña con ganas de vivir y una adicción que es la escritura.

Y ahora... Las 20 preguntas

¿Cuándo comenzaste a escribir? ¿Qué fue lo que te introdujo el gusanillo de la escritura en las venas?
Escribí mi primer relato corto (algo decente) a los diez años, que  por cierto mandé a un concurso de instituto y gané (el premio diez mil pesetas en libros). Me hizo mucha ilusión.
Supongo que lo que me llevó a escribir fue mi descontrolada imaginación, tengo tanto por ahí arriba que si no lo doy salida me ahoga.

¿Tienes algún truco a la hora de escribir que quieras compartir con nuestros lectores?
No tengo trucos, aunque solo puedo escribir si estoy del todo concentrada, cuando viene una idea tengo que hacerle caso en el acto. Supongo que soy muy impulsiva, hasta para eso.

¿Qué te inspira?
Cualquier cosa, una canción (sobre todo una canción), una película, conversaciones en el trabajo (trabajo de cara al publico), en general la vida cotidiana.

¿Te has enfrentado alguna vez a la página en blanco? ¿Qué hiciste para superarlo?
Si, en rachas cortas por suerte, suele coincidir con mi estado de ánimo.
Nada, dejar pasar el tiempo y retomarlo de vez en cuando para ver si ya dejaba de ser blanca esa página.

¿Qué es para ti escribir?
Desintoxicarme. Normalmente tengo demasiadas cosas en la cabeza como ya he dicho, necesito sacar las ideas, si no me atormentan.

¿Te basas en personas reales para construir tus personajes?
Pues la mayoría de las veces no (suelo escribir mucha ciencia ficción), aunque creo que todos tendemos a poner algo de nosotros en lo que escribimos.

¿Cuál es tu objetivo a la hora de escribir una historia?
Que me guste a mi misma como ha quedado, confiando siempre en que así guste también al que lee después. 

¿Prefieres escribir novela o relato?
Los relatos cortos me resultan más fáciles, obviamente por el tiempo empleado en ellos, pero escribir algo mas extenso también tiene su gracia.

¿Qué es lo más difícil de escribir una novela?
Siempre digo que lo mas complicado es darle sentido al texto, mantener la intriga y la calidad en cada pagina; se tiende a dejarse llevar por la historia, eso hace que en ciertos párrafos lo que cuentas pierda la gracia o importancia que al principio querías darle.

¿Tienes algún tipo de manía al escribir?
Necesito silencio, estar concentrada, hay gente que escribe con música que le pueda sugestionar, a mí en cambio me despista el sonido.

¿Escribes con papel y bolígrafo o con ordenador?
La lentitud del bolígrafo me desespera, cuando quiero escribir el final de una frase ya se me ha olvidado, por eso siempre escribo con el teclado.

¿Lo tienes todo bien atado cuando comienzas a escribir una historia o prefieres ir improvisando sobre la marcha?
El groso de la historia quizás ya le tenga en mente, pero muchas veces cuando termino de escribir no tiene nada que ver con lo que en un principio pensé. Incluso hasta llegar a tener que cambiar partes del principio para que sean coherentes con las del final.

¿El escritor nace o se hace?
Bajo mi punto de vista las dos cosas, unos nacen ya con ese gen bajo el brazo, y les cuesta “menos” plasmar lo que quieren; otros en cambio se van puliendo con el tiempo, al fin y al cabo escribir es un arte y estudio, donde siempre se puede mejorar. En cambio para tener imaginación al crear historias hay que haber nacido con ella.

¿Cuánto tiempo pasa desde que se te ocurre una historia hasta que terminas una novela?
Depende de lo larga que sea. En el caso de los relatos cortos puedo escribirlos en un rato, corto, y luego repasarlos unas cuantas veces para ver si quiero cambiar algo. En novelas largas, pues la ultima que escribí tiene unas 140 páginas y he tardado tres meses, es algo compleja, con muchos personajes y gran cantidad de información, por lo que no sé cómo sería crear otro tipo de novela. No soy rápida en esto de escribir, o quizás no disponga del tiempo necesario para dedicarle. (Cosas de trabajar tanto)

¿Alguna vez has pensado en tirar la toalla? ¿Por qué decidiste no hacerlo?
Todos los días. Pero no podría dejar de escribir, tal vez dejar de enseñar lo que hago sí, aunque seguiría escribiendo para mi misma. Esto es una droga dura para mi organismo.

¿Crees que los autores noveles están “marginados” hoy día?
Pues no. Las cosas han cambiado muchísimo con esto de Internet, los blogs y demás conductos para mostrar lo que haces. Hoy en día cualquiera (tenga talento o no) puede exponer su trabajo al mundo, otra cosa es que las editoriales lleguen a interesarse por la mercancía. Creo que la suerte que tenga cada uno juega un gran papel en ese tema.

¿Cuál crees que es el mayor error de un escritor?
Lo que vulgarmente se llama “subírsele a la cabeza el éxito” Muchos grandes (y pequeños) escritores han decaído en sus obras con el tiempo, por pensar que cualquier cosa que sale de sus manos es un best seller, y no es así, hay que currárselo mucho para conseguir calidad.
Pero el caso contrario también es un problema, los escritores que se ponen barreras, que se autocensuran por “el qué dirán”. A mi este ultimo error me está costando mucho salvarle, pero poco a poco lo estoy consiguiendo.

¿Piensas que hace falta publicar con un gran sello para que el lector disfrute con la lectura?
Para nada, hay mucho talento escondido en blogs, en páginas anónimas y escondidas, en baúles llenos de escritos, en auto publicaciones. No siempre las editoriales leen lo que les llega a las manos (por desgracia) y ahí se pierden muchas obras magistrales. O escritores que ni siquiera se plantean mandar sus creaciones a las editoriales por el miedo al rechazo.

¿Quién se esconde tras el autor?
Pues se esconde todo y a la vez nada (me explico) Un autor refleja en su trabajo todo lo que lleva dentro, muestra su alma y lo deposita en “papel” para que el resto lo admire, pero al tiempo se oculta tras ese velo que desprenden las letras, tras esa capa de fantasía, leyenda o utopía que creas al plasmar algo irreal, tu otro mundo paralelo. (No sé si me he explicado bien ¬¬)

¿Qué genero/s te gusta escribir? ¿Por qué?
Los escribo casi todos, me gusta tocar todos los palos, incluso diría que me cuesta estar demasiado tiempo escribiendo sobre lo mismo (es por eso lo de mi preferencia a los relatos cortos, cambiando de genero con más facilidad) Supongo que la ciencia ficción es el que más me gusta, y en todos sus vertientes, ya sea terror, fantasía, romanticismo, erotismo o incluso pornografía (que quien me conoce sabe que también hago mis pinitos) Pero como ya digo, cualquier cosa que mi cabecita haya programado para ese día, ella al fin y al cabo es la que decide por mi.


Un placer responder a estas preguntas y esperando que le haya quedado al lector satisfecha su curiosidad. Un beso y hasta pronto. 


Podéis encontrar a Irene Comendador en su blog : http://irenecomendador.blogspot.com/
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Fragmento de comedia romántica

Parece que la decisión de tomármelo con más calma y disfrutar de la literatura ha dado sus frutos. Ayer hice un pequeño alto en las aventuras de Tom Randall para escribir algo que llevaba muchísimo tiempo rumiando: una novela romántica. No, no he escrito la novela entera, solo un pequeño fragmento, para ver cómo se me da esto de hacer reír al personal. Aún no tiene nombre, es sólo una prueba. Algo así como el episodio piloto de una serie, que luego tal vez cambie, una toma de contacto. Os lo dejo aquí abajo para que lo leáis y me deis vuestra opinión. Sed sinceros, por favor. Necesito saber si tengo un ápice de talento para la comedia.

Me llamo Ricardo Castilo y sí, soy escritor. Hace poco publiqué mi cuarto libro, “El tesoro de la Atlántida”, una novela de aventuras, acción y amor. Estoy muy contento con ella. Me ha dado muchas satisfacciones. Una película basada en ella en marcha, traducción a un montón de idiomas y mucho, mucho dinero.
Pero no todo ha sido siempre así. Hubo un tiempo en que mi carrera de escritor estaba estancada… perdida y absolutamente estancada. Después de doce años escribiendo novelas de terror y fantasía sin lograr siquiera que me publicaran tuve que caer bajo. Muy, muy bajo. Escribí una novela romántica.
No os equivoquéis. Me gustan las novelas románticas, pero para los demás. Yo prefiero la sangre, los dragones y los magos. Pero desgraciadamente, el mundo editorial no entiende de aficiones y gustos. Se vende lo que se vende. Y en aquella época se vendía la novela romántica. Esos libros que vemos en las estanterías de los centros comerciales con mujeres medio desnudas en actitud desafiante. Nunca pensé que un libro mío tuviera una cubierta como esa, pero lo cierto es que la tuvo.
Y fue precisamente con esa portada, cómo comenzó la historia de cómo llegué a ser un escritor consagrado.
Con esa portada y con una frase que tuve la desgracia de escuchar en más de una ocasión.
  
—Sinceramente, su libro no me gusta. El argumento es predecible y repite palabras con demasiada alegría.
Yo asentí con una sonrisa, mientras extendía la mano para coger de manos de mi interlocutora su ejemplar de Rosas al viento, mi primer libro publicado. Era una mujer ya entradita en años y en carnes, con un cabello blanco que caía en bucles hasta las hombreras de su chaqueta rosa. Todo ello rematado con un tocado amarillo de dudoso gusto. Me fascinaba su sinceridad.
—Y dígame, señora… —quise saber su nombre, mientras cogía la pluma y me disponía a firmar el ejemplar.
—Mariposa.
—¿Mariposa? —pregunté carcajeándome por dentro—. ¿En serio? ¿Señora Mariposa?
—Sí ¿no le gusta?
Yo me incliné hacia un lado para mirar la pequeña cola que había a la espera de una firma y una dedicatoria. La editorial había gastado más dinero en el vaso de agua que descansaba sobre mi mesa que el que podría ganar con las ventas de mi libro. Al menos ese día.
—Sí, claro —respondí, educado—. Es… impredecible y no se repite demasiado. Dígame, Señora… Mariposa. Si no le gusta el libro ¿por qué está aquí?
—Los que diseñaron la cubierta hicieron un buen trabajo.
Yo ojeé por enésima vez la portada de mi libro. Un hombre con el torso al aire marcaba pectorales y abdominales, mientras una mujer semidesnuda yacía en un suelo de piedra con actitud desafiante.
«Escribe novela romántica», me dijo Juan, mi mejor amigo y editor. «Verás como las vendes como rosquillas». Sí, y un huevo.
—Sí, bueno —esbocé una amplia sonrisa, falsa como un billete de treinta euros—. Quisieron ponerme a mí, pero me negaba a ser la pasión masturbatoria de viejas con nombre de insecto. Aquí tiene su dedicatoria.
Le tendí el libro cerrado antes de que la mujer pudiera replicar y, con un movimiento de cabeza, le indiqué al siguiente de la fila que pasara. La señora Mariposa se alejó de la mesa con expresión derrotada. Seguro que estaba acostumbrada a decir la última palabra. La imaginaba en su casa, puteando a diestro y siniestro a su pobre marido, posiblemente un hombre delgado y con cara de gilipollas.
Sonreí para mis adentros al imaginar la cara que pondría, cuando viera lo que había plasmado en la primera página del libro, escrito con elegante letra y firmado por el “gran” Ricardo Castillo.
La siguiente en la fila era una muchacha de unos veinte años. Guapa como ella sola. Volví a sonreír, esta vez de verdad, sin fingir.
—Hola —saludé—. ¿Cómo te llamas?
—Violeta.
—¿Violeta? —reprimí la risa con un carraspeo—. ¿Estás de coña?
¿Es que aquél día todo iba de naturaleza? Ya tenía una mariposa y una violeta. ¿Habría alguien por ahí detrás que se llamara fotosíntesis?
—No, para nada. Yo… —Violeta esbozó una sonrisa triste.
—No, no te preocupes. Sólo estaba de broma —me apresuré a decir—. Es que había una mariposa por aquí y… Bueno, da igual. ¿Te gustó el libro?
—No lo he leído aún, pero me han hablado muy bien de él.
El mundo se me vino abajo. O no lo habían leído o no había gustado. ¿Qué demonios estaba haciendo allí?
—Bueno, vamos mejorando —dije, intentando ver el vaso medio lleno—. Al menos aún no te parece predecible.
Pensé un momento. Quería escribirle a esa muchacha una dedicatoria original, algo que la animara a leer el libro en cuanto llegara a casa. Pero en aquellos momentos, con la cabeza completamente aletargada, la única rima que se me ocurría con Violeta era teta. Y no, no iba a hablarle de tetas a esa chica.
—¿Sabes qué? —exclamé de repente—. No se me ocurre nada. Me he tirado escribiendo este libro un año. Y ¿para qué? Para que una vieja con nombre de bicho me diga que repito palabras y para que una belleza como tú venga a que le firme sin haber leído el libro. Apuesto a que no tienes ni idea de qué va y sólo lo has comprado porque te sobra el dinero y el tío de la portada está bueno.
—Bueno —Violeta pareció violenta con mi reacción, pero me sentí bien al desahogarme—, reconozco que la portada es bonita y que el hombre…
—¿Ves? Mira, vamos a hacer una cosa —le propuse mientras abría el libro y comenzaba a escribir—. Te voy a dejar mi teléfono y, si te apetece, me llamas un día y te hago la dedicatoria entonces, a ver si se me ha ocurrido algo interesante. ¿Te parece?
—¿Me está pidiendo una cita? —preguntó ella resplandeciente.
—No. Te estoy pidiendo que te largues, te leas el libro y, si te gusta y quieres una dedicatoria, me llames.
Violeta se marchó por el mismo camino que había cogido la señora Mariposa. Había llegado a la conclusión de que lo único bueno que había en mi libro era la portada. Un tío y una tía supermacizos a punto de darle alegría al cuerpo. Eso no era literatura.
El siguiente en la cola avanzó con paso dubitativo. Seguro que había escuchado mis últimos comentarios y estaba asustado. Le saludé con un brusco movimiento de cabeza. Era un muchacho que superaría en días los dieciocho años. Gafas de culo de vaso y espinillas que cubrían cada milímetro de su epidermis como si de la superficie lunar se tratara. Me sentí un poco extraño. No terminaba de entender qué hacía un espécimen como aquél en la sesión de firmas de una novela romántica. Lo imaginaba más bien jugando a algún juego de rol con sus compañeros de facultad. Simplemente no encajaba. Cuando habló lo comprendí:
—Yo sólo quería preguntar si sabes quién es la modelo de la portada —dijo con decisión.
Eso ya fue demasiado para mí.
—¡Es un dibujo! —exploté levantándome de la silla, provocando que el vaso de agua, que era el único beneficio que iba a tener la editorial ese día, se derramara salpicando las zapatillas Nike del muchacho—. ¡Un puto dibujo! ¡Sólo son píxeles! ¡No existe! ¿Tan difícil es de entender? ¿Es que nadie le presta atención al puñetero libro?
En ese momento, los encargados de la pequeña librería del centro de Málaga en el que estaba firmando los libros, me miraron con expresión adusta. Mosqueados. Lógico. Pero era lo que había. Yo había ido allí a firmar libros, con todo mi cariño y dedicación. Y ¿qué me encontraba? Una panda de estúpidos que tenían más interés por los turgentes pechos de la chica de la portada que por las letras escritas en las páginas.
—¡Oye! —llamé a los encargados—. ¿Para la próxima por qué no llamáis al ilustrador? —les pregunté lleno de rabia.
Sin decir una palabra más me levanté para marcharme. No sin antes tropezar con la mesa y provocar que los libros cayeran al suelo sin ton ni son. Tuve tan mala suerte que uno de los ejemplares empujó el gran cartón que había junto a la mesa, en la que se reproducía, a tamaño natural, la portada de las narices. El cartón cayó, empujando a su vez una estantería, repleta de copias de Rosas al viento.
Tras el alboroto provocado se hizo el silencio. Todos me miraban. Yo sentí que mi rostro se ponía colorado como el culo de un mandril. Pero me recompuse. Con un digno movimiento, estiré la camisa para ponerla lo más lisa posible y esbocé una amplia y seductora sonrisa.
—Ya les avisaré cuando haya otra presentación —les confirmé—. Prometo que traeré al ilustrador y a la tía buena de la portada.
Todos seguían en silencio, mirándome boquiabiertos, pero yo no olvidé mis buenos modales ni un instante.
—Que pasen buena tarde.
Y me fui.

La noticia de mi espantada en la firma de libros corrió como la pólvora por internet. Facebook, Twitter, Myspace, incluso vi algún que otro video corto en Youtbe. Desde mi flamante Iphone 4 vi imágenes mías, fuera de mí. Mi rostro parecía el de un orco sacado de El señor de los Anillos.
Sonreí mientras daba buena cuenta de mi vaso de Acuarius. Había sido un poco cabrón, debía reconocerlo. Pero bueno ¿acaso Pérez-Reverte no es un poco cruel a veces? ¿Por qué no yo? La respuesta me vino pronto. Porque yo no era Pérez-Reverte. Yo no había publicado Las aventuras del Capitán Alatriste, ni El club Dumas o La piel del tambor. Yo era Ricardo Castillo, autor de una novela romántica de mala muerte llamada Rosas al viento. Joder, hasta el nombre era demasiado dulce. Engordaba solo de escucharlo.
En aquellos momentos, bebiendo mi refresco en un bar, muy alejado de la librería donde había intentado firmar mis libros, me encontraba tranquilo. La imagen de portada había sido el detonante, pero no era sólo eso. Era el título, el género, todo… Odiaba ese libro y todo lo que representaba. ¿Por qué? Pues porque me gusta escribir. Pero escribir lo que yo quisiera.
El hecho de meterle mano a una novela romántica fue solo una cuestión comercial. Yo suelo escribir fantasía, terror, aventura… pero eso no vende. Sin embargo, una novela con la imagen de una tía medio en bolas es éxito asegurado. Por eso lo hice. Y por eso también tenía ganas de colgarme de los pies en una farola cualquiera de la ciudad y dejar que me azotaran sin compasión.
Estaba mirando una imagen en la que salía yo con cara de orco frente a la muchacha bonita… Violeta. Y de pronto, la imagen del orco desapareció para ser sustituida por la de Juan Andrades, mi editor y mejor amigo. El culpable de que yo hubiera escrito Rosas al viento. Automáticamente, Highway to hell de ACDC comenzó a sonar por el altavoz del teléfono.
Con una mueca, descolgué.
—Ehh —fue mi saludo.
—¿Así es como quieres vender? —me preguntó Juan—. ¿Llamando pervertida a una vieja y pidiéndole una cita a una chica?
—No llamé pervertida a nadie, ni le pedí una cita —reflexioné un momento—. Aunque lo hubiera hecho.
—¿Ah no? ¿Y qué dirías que es una dedicatoria que dice: A la señora Mariposa, para que me olvide cuando se toque la cosa? Firmado, Ricardo Castillo.
—¿Una broma? —contesté con expresión ausente alzando de nuevo mi vaso de Acuarius.
—Ya. Oye ¿tienes fuerzas para una noticia más?
—¿Tiene algo que ver con una tía y un tío medio desnudos?
—En cierto modo sí. ¿Tienes El sur a mano?
—¿El sur de España?
—No, idiota, el periódico.
Esbocé una sonrisa traviesa. Me encantaba dar la tabarra a Juan cuando se me presentaba la oportunidad. Busqué con la mirada al camarero que iba de aquí para allá, sirviendo copas:
—Perdona —le llamé cuando lo tuve cerca—. ¿Tienes por casualidad El sur por aquí?
El chico me tendió el periódico, que tenía guardado bajo la cafetera y, cuando lo tuve delante volví a hablar por mi teléfono:
—¿Qué pasa?
—Página veinticinco. ¡Pero no lo leas aún! —me advirtió antes de colgar.
Yo, como no podía ser de otro modo, le ignoré y busqué la página. Cuando leí la primera frase grité:
—¡Mierda!
—Te lo dije, tío —dijo una voz a mi espalda—. No lo leas aún.
Juan estaba tras de mí, con su eterna sonrisa de pillo y su cabello negro perfectamente engominado. Iba trajeado, como solía ser habitual en él. El muy capullo debía de haber estado hablando conmigo mientras iba hacia el bar. No era difícil para él saber que yo estaba allí. Pasaba más tiempo en aquél pub que en mi propia casa.
—¿Por qué me haces esto, Juan? —le pregunté fuera de mí—. ¿No ves el día que llevo?
—Eso es relativo, amigo. Realmente no lo he visto, no he estado contigo —emitió una risita—. Aunque me hubiera encantado ver cómo le metías caña a la señora Mariposa.
Rosas al viento es tan mala, patética y aburrida como excitante es su portada —leí—. ¿Quién demonios ha escrito esto? ¿Y qué carajos tiene esa maldita portada?
—Bueno, la chica está bastante buena ¿no?
—Lucía Ramírez —dije rumiando cada silaba de aquél nombre. La mujer que había escrito la primera crítica de la novela; la mujer que la había puesto a parir—. Seguro que no tiene ni idea de literatura y no ha leído un libro en su vida.
—Bueno, yo no apostaría mucho por eso, colega —Juan se sentó a mi lado y pidió un whiskey con cola—. Tiene un carrerón y tres novelas en el mercado.
—Será fea.
—No, está como un tren.
—Y vive con cinco gatos y sin amigos.
—Mil quinientos cincuenta y tres amigos en Facebook. ¿Te has desahogado ya?
—Olvídame, me voy a casa. Sólo quiero acostarme y dormir.
Cuando me estaba dando la vuelta, Juan se levantó de su asiento y me impidió el paso.
—¿Pero qué dices? La noche es joven y sí, has tenido un mal día. Pero acostarse no es la mejor manera de olvidarlo —pareció meditar un momento—. A menos que te acuestes con la de la portada, eso sería otra historia.
—Juan…
—Vamos a hacer una cosa. Quédate conmigo media hora. Si no consigo que la noche mejore te vas a llorar por lo terriblemente desgraciado que eres y lo buena que es la portada. ¿Qué me dices?
Yo le miré, sopesando la idea de hacerle caso o no. Y entonces la vi. Apareció por la puerta, justo tras el hombro de mi editor, que seguía diciendo algo que no alcanzaba a oír. En aquellos momentos sólo existía ella. Los mismos ojos, la misma mirada desafiante, los mismo turgentes senos…
—No me lo puedo creer —me lamenté—. Es ella.
Mi amigo se giró cuando me escuchó y su mirada se quedó tanto o más prendada que la mía.
—¿Ves? Te lo dije —le oí decir—. La noche mejoraría.
Sí, amigos. Justo frente a mí, en medio de toda aquella gente, se hallaba el origen de mis problemas, la mujer más bella que había visto en mi vida.
La mujer que aparecía en la maldita portada de mi maldito libro.





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Reseña. Juego de alas Vol. 1, de Fernando Trujillo y César G. Muñoz

LIBRO PUBLICADO EN AMAZON BAJO EL NOMBRE DE LA GUERRA DE LOS CIELOS. VOL. 1
Las novelas blog (o blognovelas) son un fenómeno que está proliferando mucho últimamente en internet. El poder leer una historia al ritmo que el autor la va escribiendo es una oportunidad fantástica. Algo parecido a ver una serie de televisión. Y no sólo es bueno para los lectores. Los autores tienen la oportunidad de mostrar al mundo su trabajo y, con un poco de suerte, una editorial podría interesarse por él. Eso les sucedió a Fernando Trujillo y a César G. Muñoz.
Yo empecé a leer esta novela en su fase de internet. Por desgracia lo pillé al final. Cuando iba a empezar el tercer o cuarto capítulo me encontré con un post que se titulaba “Contacto editorial”, y de un plumazo habían volado todos los capítulos. Pero la historia había hecho bien su trabajo y no me pasó como me pasa con otras novelas, que poco a poco voy olvidándome de ellas. Esta se quedó grabada a fuego en mi mente y, de vez en cuando buscaba en internet algo sobre ella. 
Y un día, por fin, sin previo aviso, se publicó. Y es que creo que no me quedo corto al afirmar que esta es una de las mejores novelas que he leído, y he leído mucho. Eso de que los españoles no somos buenos con la fantasía se queda en un mero tópico cuando leemos Juego de alas, de Fernando Trujillo y César G. Muñoz. 
De entrada nos encontramos con un epilogo de infarto, que nos muestra como el mundo cambia de pronto por la Onda, un extraño suceso que provoca el caos en todo el planeta. Varios años después, el mundo ha cambiado por completo. Una extraña niebla que no se mueve y en la que la gente desaparece para siempre, ha ocultado pequeñas o grandes porciones de la tierra.  Todo es distinto y, en esa situación, Rick, un militar condenado a muerte, recibe la oportunidad de salvarse si atraviesa con un grupo de cien soldados un extraño portal que lleva a otro mundo.
A partir de aquí comienza un desfile de personajes, a cada cual más carismático. Podemos meternos en la mente amnésica de Raven, un pobre hombre sin recuerdos, con extraños poderes que ni él sabe de dónde han salido y perseguido por extraños individuos. El resto de los personajes es mejor no comentarlos pues en ellos reside lo original de la propuesta de Juego de alas y sería destripar indiscriminadamente la trama.
El argumento da giros insospechados en el lugar menos esperado y, poco a poco, se van uniendo las piezas de ese rompecabezas en el que se ha convertido el planeta entero. Así nos damos cuentas de que la Niebla, los poderes de Raven y el portal que tiene que atravesar Rick no son más que la punta del iceberg.
Hay que comentar también la cuidada presentación de la novela. En Juego de alas, la editorial Mundos épicos ha hecho un buen trabajo. Empezando por una portada estupenda en la que se aprecia perfectamente el terror y la angustia que siente Raven al ser perseguido y atormentado, y la ciudad de Londres envuelta en la siempre eterna Niebla. Y terminando con la maquetación interna de libro. Todo un lujo para nuestros ojos.
Todo en esta novela es bueno. Empezando por la originalidad de su propuesta y terminando en la credibilidad de los personajes. Una vez más, los autores españoles nos han demostrado que son capaces de escribir novelas de fantasía iguales, o mejores, que las anglosajonas.

Podéis leer la reseña original en Fantasymundo, aquí.

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