28/9/17


A veces, los escritores usan seudónimos. Bien por ocultar su verdadera identidad, o para que su éxito no sea un lastre a la hora de abordar otro género o por razones varias. Cada uno tiene sus motivos, pero lo que sí es cierto es que detrás de cada seudónimo hay una historia.

Uno no se cambia el nombre así como así, cogiendo nombres al azar. Hay un motivo, una razón. Y en esta entrada os hablo de siete autores que han publicado bajo un seudónimo y el motivo por el que eligieron ese nombre en concretos.

¿Me acompañáis?



Mark Twain


Antes de ser escritor Samuel Langhorne Clemens trabajaba en el río Mississipi a bordo de barcos de vapor. Resulta que para que el viaje fuera seguro el agua debía tener una profundidad de 12 pies. Así que lo medían con unas marcas. Cuando el agua llegaba a la segunda marca, la correcta, alguien gritaba por ahí: ¡Mark Twain!

El joven Samuel decidió usar esa expresión con seudónimo cuando empezó a publicar relatos humorísticos. Y así se quedó por los tiempos de los tiempos.

Robert Galbraith


Este es curioso, porque Robert Galbraith, es el seudónimo de un seudónimo ya que J.K. Rowling no tiene un segundo nombre que adjudicar a la letra K. El caso es que tras el éxito de Harry Potter, la señora Rowling quería empezar de cero y escribir algo completamente diferente: novela negra. Y para ello se inventó a Robert Galbraith.

Hay dos versiones sobre el origen de este nombre: la primera nos dice que Rowling, de pequeña, deseaba, por alguna razón, llamarse Ella Galbraith. Así que de ahí surgió el apellido. Pero ella quería que su alter ego fuera masculino y, como resulta que admira a Robert F. Kennedy, adquirió el nombre de Robert.

La segunda versión del origen del nombre nos dice que Robert significa "brillante fama" y Galbraith es una palabra gaelica que significa "extranjero". Así que Robert Galbraith podría traducirse como famoso extranjero o brillante desconocido. O algo así.

Richard Bachman


Pocos hay que no sepan quién se esconde detrás de Richard Bachman. Por si no lo sabéis, se trata del gran Stephen King. Resulta que a finales de los setenta, el señor King estaba desatado (lo sigue a día de hoy). Escribía novelas como nosotros nos cambiamos de ropa interior. Y, claro, estaba saturando su propio mercado. Pero el tío no paraba. ¡Y una novela! ¡Y otra! ¡Y otra!

Así que le mandó el enésimo manuscrito a su editor y, cuando este le llamó para decirle que su novela era la leche, pero que  tenían que dejar descansar un poco su nombre, se les ocurrió usar pseudónimo. ¿Y cómo crearon ese seudónimo?

Resulta que el bueno de King tenía en esos momentos una novela de Richard Stark en la mesa y, en su tocadiscos estaba sonando la canción You is not Nothing 'yet de Bachman turner Overdrive. Así que cogiendo un poco de aquí y un poco de allí nació Richard Bachman.

Stan Lee


El sueño de Stanley Martin Lieber era ser escritor de literatura seria (entendiéndose por seria cualquier cosa que no fuera literatura infantil). Sin embargo, empezó escribiendo relatos infantiles por lo que decidió usar el seudónimo Stan Lee y guardarse su nombre real para cuando escribiera otro tipo de literatura.

Pero claro, llegó Marvel y, al final se quedó con Stan Lee. Cosas de la vida.

Lemony Snicket


La primera novela de Daniel Handler se llamaba The basic eight. Para la documentación tuvo que ponerse en contacto con varias organizaciones de derechas, con las que no estaba muy de acuerdo. Como no quería poner su nombre real en las listas de correo se inventó un nombre ficticio: Lemony Snicket. Poco a poco, sus amigos empezaron a hacer coñas con el nombre y se convirtió en una broma entre ellos. Así que cuando empezó una serie de novelas infantiles llamada Una serie de catastróficas desdichas, decidió seguir con ese nombre.

Pablo Neruda


En realidad, el señor Neruda no pinta mucho en esta lista, ya que en mi blog suelo centrarme más en autores de fantasía, ciencia ficción o terror, pero el motivo de su seudónimo me ha gustado tanto que he decidido incluirlo.

En realidad, su verdadero nombre era Ricardo Neftalí Reyes Basoalto. Resula que, de pequeño, le dijo a su padre que quería ser escritor y eso no le hizo mucha gracia a su papi, que le contestó que mejor se buscara alguna profesión que le diera dinero.

Así que, cuando empezó a publicar, cambió su nombre a Pablo Neruda para que su padre no le reconociera.

Cassandra Clare


Judith Rumelt se dedicaba a escribir fanfictions. Uno de ellos se llamaba The beautiful Cassandra, a partir de una novela de Jane Austen que, además, se llamaba igual. A partir de ahí, comenzó a firmar sus fanfics bajo el seudónimo de Casandra Clare y lo siguió manteniendo cuando publicó su primera novela.


Pues hasta aquí la entrada de hoy. ¿Conocéis más seudónimos? ¿Y tú? ¿Usas seudónimo? ¡Cuéntanos tu experiencia!

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Carlos Moreno Martín. Con la tecnología de Blogger.

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