17/3/16


Si buscáis esto en internet, posiblemente acabéis como estoy yo ahora: loco. Hay tantas primeras bibliotecas como personas en el mundo. Hay quien afirma que es la mítica biblioteca de Alejandría. Otros dicen que es la Biblioteca del rey asirio Asurbanipal, y algunos hablan de la Biblioteca pública de Atenas.

Hay gustos para todos, pero una cosa sí que he sacado en claro. Estas tres bibliotecas son las primeras en algo.

La biblioteca de Asurbanípal: La primera de la historia (arqueológicamente hablando)


Si pensamos en una biblioteca como una clasificación de obras catalogadas y ordenadas, la ganadora al trofeo de Primera Biblioteca del mundo, sería sin duda ésta. Construida en el palacio real de Nínive, cerca de lo que hoy es Mosul, contaba con la friolera de 22.000 tablillas de arcilla que revelaban todos los conocimientos de la época. Había tablillas de ciencia, religión, gramática… ¡e incluso de magia! Entre sus libros se encontraba el Poema de Gilgamesh.

La biblioteca de Alejandría: La más grande


Si la anterior era la primera, la Biblioteca de Alejandría era la primera que tuvo una cantidad masiva de obras. Fundada en el siglo II a.c. por Ptolomeo I, tenía la friolera de 900.000 manuscritos de todas las variedades. 

Sobre su futuro hay varias teorías. La primera dice que fue destruida por los romanos. La segunda que no, que sobrevivió y que está en algún lugar (Alejandría, supongo, claro) esperando a que el Indiana Jones de turno la encuentre.

Por cierto, que en 1996 se abrió una versión moderna de la Biblioteca de Alejandría en... bueno, en Alejandría.

La primera biblioteca pública


¿Sabéis eso que pasa en el fútbol? ¿Esas enemistades que hay entre ciertos equipos? ¿Barcelona y Madrid? ¿Sevilla y Málaga? Pues con la primera biblioteca pública pasa lo mismo. Ya sabéis que, en términos de historia antigua, los griegos y lo romanos se lo disputan todo. Pues eso es lo que pasa con la primera biblioteca pública. No está muy claro si fue la Biblioteca pública de Atenas, construida en el 330 a.c. o más bien fue la biblioteca de Asinio Polión, en Roma.

Sea como sea, las bibliotecas son una parte importante de nuestras vidas. Esas tardes estudiando para el examen; esas mañanas de sábado, cuando acudías allí en busca de tu próxima lectura. Tanto conocimiento, tanto diversión en un solo sitio… Todo tiene un comienzo. Y esto que acabáis de leer, es el comienzo de las bibliotecas (A ver, así a grandes rasgos, que no soy la puñetera Wikipedia).

Saludos!!


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Carlos Moreno Martín. Con la tecnología de Blogger.

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