3/2/16

Sobre la Marca Personal de un escritor

Esta entrada no sabía si escribirla en El rincón del Community Manager o aquí, ya que podría entrar en cualquiera de los dos. Pero como más que un tutorial es una reflexión sobre el mundo del escritor, creo que podría colar mejor aquí ¿no?

Como sabéis, soy un culo inquieto e intento abrirme paso en varios mundos a la vez: el de la literatura y el del Community Management. Aunque no lo creáis, ambos mundos están muy relacionados. Primero hay que escribir la novela (mundo literario) y luego hay que promocionarla (marketing).

Sí, ya sé que hablar de marketing o cualquier cosa mínimamente relacionada con beneficios en la literatura está muy mal visto, pero no podemos cerrar los ojos a la realidad. Tú puedes escribir la mejor novela del mundo, pero si la gente no sabe que existes (tú o tu novela) no sirve de nada. Así son las cosas.



Pero vamos, que no estoy aquí para hablar de marketing. De lo que quiero hablar es del concepto de Marca personal de un escritor. ¿Qué es? ¿Cómo llevarla a cabo? En el Rincón del Community Manager pondré una serie de artículos dedicados a ese tema (los iré subiendo poco a poco).

He leído mucho sobre eso, pero casi ningún artículo en internet arroja mucha luz más allá del "conócete a ti mismo", "habla de lo que sabes" y tal. El problema es que esos artículos están enfocados hacia una Marca Personal general. Por mi experiencia, la Marca Personal (en adelante MP) de un escritor es ligeramente distinta.

Por ejemplo, siempre nos dicen que tenemos que tuitear enlaces sobre nuestro nicho de mercado. Eso, cuando hablamos de la MP de un electricista está muy bien. Pero un escritor no es un electricista. Cuando hablas de un electricista quieres que sepa hacer bien su trabajo. Pero si hablamos de un escritor (o artista en general) quieres conocer su vida, conocerle a él/ella, aparte de su trabajo.

Ahí es donde fallamos (por lo menos donde he estado fallando yo). No digo que no haya que hablar de tu nicho, eso es algo obligatorio. No solo por darte a conocer sino porque, si escribes novela fantástica, lo normal es que hables de ello, ya que es tu mundo. Pero tenemos que mostrarnos. Tenemos que decirle al mundo: "Eh, aquí estoy".

A veces, nos volvemos tan locos por buscar nuevos lectores que se nos olvidan los que ya tenemos. A esos lectores, los fieles, no les interesa demasiado que les digas que Brandon Sanderson va a sacar un libro nuevo. Esos lectores lo que quieren es saber cómo va tu nueva novela, qué haces cuando no estás escribiendo, qué música te gusta. Quieren, en definitiva, conocerte un poco mejor y formar parte de tu vida.

Y, aunque no nos guste, eso forma parte de la MP de un artista. De alguna manera, tenemos que exponernos porque, en cierto sentido, somos personas públicas. Sin exagerar, claro, manteniendo un filtro entre lo que quieres mostrar y lo que no. A nadie le importa que te vayas a comer una hamburguesa, a menos que la hayas hecho tú y sea algo especial (o que seas Stephen King).

Podría seguir hablando del tema, pero la entrada saldría demasiado larga. Tal vez, más adelante, escriba otra con las conclusiones que extraiga de todo esto. Porque no podemos olvidar una cosa. Todo esto es un juego, un constante prueba y error hasta dar con la solución correcta.

¿Qué opináis vosotros? ¿Debe un artista hablar exclusivamente de literatura y de sus libros? ¿Debe o puede exponerse un poco? Tenéis la palabra.


1/2/16

Los mercenarios


Debo reconocer que Silvester Stallone nunca me ha llamado la atención, ni él como actor ni las películas que hace. Ni he visto la saga de Rocky, ni la de Rambo. Por eso, el sábado pasado estaba reacio a poner en mi DVD la película que tanto ha dado que hablar en los últimos años: Los mercenarios. Vale, lo reconozco, en público. Craso error. Pero no ponerla, no. El error es no haberla visto antes. Disfruté tanto viendo la primera aventura de este grupo de inadaptados que en dos días me fulminé la trilogía entera.

La verdad es que, aparte de tener tanta estrella del cine de acción en una sola película, la saga de Los Mercenarios no tiene nada de especial. Y es precisamente por eso por lo que me ha gustado. Son películas que no se toman en serio ni a sí mismas. Están haciendo una chorrada, y lo saben, y lo disfrutan. Y eso forma parte de su encanto.

Hay explosiones, peleas, tiros, sangre (sobre todo en las dos primeras) y guiños, muchos guiños a sus actores (He vuelto, dice Schwarzenegger tras entrar en la mina con el tractor). Por no hablar de apariciones estelares como la de Chuck Norris en la segunda entrega, que aparece así por toda la puta cara, solo por salir en la película, y luego se va… para volver a aparecer de repente en la escena final. Así, sin ninguna explicación. Eso sí, dejando tras de sí diálogos épicos como el de la serpiente y destruir él solito un ejercito de casi cincuenta hombres (y está en baja forma, dice el tío).


Mención aparte merece la tercera entrega con un personaje que a mi, personalmente, me ha encantado. Hablo de mi paisano Antonio Banderas, que hace una interpretación cojonuda de un tío que va acelerado por la vida. No para de hablar el cabrón, llegando a poner de los nervios, no solo al bueno de Sly sino también al espectador. Es sin duda, uno de los puntos cómicos de una tercera parte que, vale, no tiene sangre, pero tiene a Ford, Stallone, Gibson, Snipes, Lundgren, Sthatan, Li, Schwarzenegger…



En definitiva, si queréis desconectar el coco, echaros unas buenas risas y revivir aquéllos maravillosos ochenta mientras veis explosiones, testosterona, sangre y tiros, no podéis dejar pasar una saga que, si bien no pasara a la historia del cine, al menos nos permite pasar un buen rato.

Esperando Los mercenarios 4. Ya.

28/1/16

¿Os gusta el nuevo diseño de La guarida?


Pues ya está este blog también arreglado. El otro día fue El rincón de Carlos Moreno y hoy le toca el turno a La guarida de las palabras. Evidentemente todavía quedan cosas que arreglar en ambos. Me gustaría hacerme una foto chula o algo para la cabecera y algunas cosillas más, pero lo básico ya está.

En realidad ambos blogs son muy similares y tienen prácticamente las mismas cosas, pero El rincón de Carlos Moreno voy a usarlo a modo de web únicamente de información. Allí pondré noticias sobre libros que vaya publicando, avances y esas cosas. En éste, en La guarida de las palabras, es donde os hablaré de mis cosas: esa escena que me está dando por saco, la última película que he visto, el libro que estoy leyendo...

Así que ya sabéis, si queréis estar informados sobre mi, pero os importa un pepino lo que leo o lo que hago, El rincón de Carlos Moreno es vuestro sitio. Si, por el contrario, queréis saber lo que pienso, las cosas que me gustan y las que no me gusta, sois bienvenidos a La guarida de las palabras.

Arriba tenéis el menú con las distintas secciones. Quizás, la sección más chula es Descargas gratuitas. En ella iré poniendo novelas o relatos en descarga directa y en formato PDF, para el que quiera saber cómo escribo antes de comprar alguna otra novela. Por ahora hay tres: El guardián de la fantasía; Quinox, el ángel oscuro 1: Exilio y Quinox, el ángel oscuro 2: Las piedras de la decadencia. Para descargarlas, el único pago es un tweet o post en Facebook. Y ya está. Elegid la que queráis y listo.

A la izquierda hay otro menú que se llama Personajes al habla. En esa sección iré poniendo enlaces a las secciones de mis personajes. Ya sabéis que Lince estuvo dando por saco con que quería reabrir su blog Desde el infierno y al final lo consiguió. Como soy muy previsor y conozco a mis personajes, no me extrañaría que alguno de los otros decidan hacer lo mismo. Así que me he curado en salud. Cualquier día os encontráis con el blog de Quinox o el de Víctor Alias. Tiempo al tiempo. Ya me han pegado algún tirito.

¿Habrá más cambios? En el blog seguro que no, al menos de momento. En Facebook... bueno, tengo dos páginas que están un poco descontroladas porque tienen títulos raros. A lo mejor opto por borrar esas dos y crear una de autor con mi nombre solamente. Ya iremos viendo.

Voy a aprovechar para pediros que si navegáis por el blog y veis algún fallo, enlace roto o algo que no deba estar ahí, por favor me lo comentéis. La unión hace la fuerza y yo acabo de hacer cincuenta minutos de bici estática y estoy reventado. Así que os necesito.

¡Saludos, Eternos! Y nunca, nunca, nunca dejéis de leer.

26/1/16

Escribiendo (I): Un poco de historia


¿Os habéis preguntado alguna vez cómo escribimos las historias los que escribimos historias? ¿De dónde surgen las ideas? ¿En quién pensamos cuando creamos un personaje? Seguro que, como lector, más de una vez has imaginado al autor de la novela que estás leyendo sentado frente al ordenador, con un cigarro humeante en la boca y una copa de whisky en la mesa. ¿Qué pasará por su cabeza?

En esta serie de artículos que voy a comenzar os voy a hablar de eso. Pero no en general, yo no puedo hablar por mis compañeros de letras. Os voy a hablar de cómo lo hago yo. Para quién escribo, por qué escribo, qué es lo que me obliga cada día a sacar de mi las historias que voy publicando por Amazon.

Como es normal, tendré que empezar desde la base ¿verdad? Yo cuento historias y lo lógico sería contar MI historia. Así que os voy a poner en antecedentes. No os preocupéis, no será muy largo. O sí, no lo sé.

23/1/16

Crítica tardona de Star Wars Episodio VII: El despertar de la Fuerza


Me lo he pensado ¿eh? Vi El despertar de la fuerza tres o cuatro días después del estreno, pero hasta hoy no he decidido escribir mi opinión. ¿Por qué? Me gustaría deciros que es porque he querido esperar a que el hipe se me pasara o algo así, pero lo cierto es que no la he escrito porque no me he acordado.

Bueno, al lío. No he escrito sobre la película, pero sí que he leído críticas de todo tipo. Que si es buena, que si es mala, que si es un calco del episodio IV, que si tal, que si Pascual. Lo de si es buena o es mala es algo subjetivo, pero ¿es un calco del Episodio IV? Pues sí, no hay más que verla. Prácticamente las mismas escenas, situaciones muy similares... ¿Eso es malo? Pues no.

A lo mejor es que yo no soy lo que se dice un friki de La guerra de las galaxias. Sí, me gusta, me hacía ilusión ver el Episodio VII, pero si me preguntas cómo se llama el tío que se saca un moco de la nariz en Tattoine (o como leches se escriba) en la segunda escena del Episodio IV, pues no tengo ni puñetera idea, la verdad. Ni interés.

El caso es que yo fui a ver El despertar de la Fuerza como voy a ver la mayoría de las películas. Con ganas de pasarlo bien. No me gusta analizar el guión, para eso ya tengo mis propias novelas. Y el Episodio VII es una muy buena película de aventuras espaciales, con unos efectos dignos de la saga que es.

Lo pase estupendamente con Poe, un personaje muy desaprovechado que espero tenga más protagonismo en las siguientes. Se me cayó la baba con BB-8, le agarré el brazo a mi novia cuando Han Solo y Chewbacca entraron en el Halcón Milenario y fruncí el entrecejo cuando vi el maquillaje digital de la princesa (general) Leia.

Los nuevos personajes principales, Finn y Rey, los vi muy correctos. Me gusta el hecho de que la nueva heroina sea una mujer. De hecho, creo que Rey va a dar mucho que hablar en las próximas películas.

No todo es bueno, claro. En toda película que se precie tiene que haber alguna cagada. Aunque eso ya lo sabéis ¿no? Fuerza que aparece así por la puñetera cara; un stormtrooper que, básicamente, es el barrendero de la nueva Estrella de la muerte que usa un sable láser mejor que Obi Wan; un malo, que más que malo parece un Backstreetboy en feo y ampliamente hostiable... Cosas así.

Pero, sinceramente, son cosas secundarias, porque lo que realmente cuenta es que la magia y la aventura han vuelto, esta vez por mucho tiempo. Y yo quiero estar ahí para verlo.

Con sus cagadas y todo.

8/1/16

Desde el infierno: Enigmática bola de luz en el cielo de Australia


¡¡Buenas!!

Aquí Lince Smith solo para vuestros ojos. Por fin Carlos me ha permitido inaugurar esta pequeña minisección en su blog en la que os voy a hablar de lo que más me gusta: los sucesos paranormales y las cosas raras que suceden en este extraño mundo nuestro.