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¿Os gusta el nuevo diseño de La guarida?


Pues ya está este blog también arreglado. El otro día fue El rincón de Carlos Moreno y hoy le toca el turno a La guarida de las palabras. Evidentemente todavía quedan cosas que arreglar en ambos. Me gustaría hacerme una foto chula o algo para la cabecera y algunas cosillas más, pero lo básico ya está.

En realidad ambos blogs son muy similares y tienen prácticamente las mismas cosas, pero El rincón de Carlos Moreno voy a usarlo a modo de web únicamente de información. Allí pondré noticias sobre libros que vaya publicando, avances y esas cosas. En éste, en La guarida de las palabras, es donde os hablaré de mis cosas: esa escena que me está dando por saco, la última película que he visto, el libro que estoy leyendo...

Así que ya sabéis, si queréis estar informados sobre mi, pero os importa un pepino lo que leo o lo que hago, El rincón de Carlos Moreno es vuestro sitio. Si, por el contrario, queréis saber lo que pienso, las cosas que me gustan y las que no me gusta, sois bienvenidos a La guarida de las palabras.

Arriba tenéis el menú con las distintas secciones. Quizás, la sección más chula es Descargas gratuitas. En ella iré poniendo novelas o relatos en descarga directa y en formato PDF, para el que quiera saber cómo escribo antes de comprar alguna otra novela. Por ahora hay tres: El guardián de la fantasía; Quinox, el ángel oscuro 1: Exilio y Quinox, el ángel oscuro 2: Las piedras de la decadencia. Para descargarlas, el único pago es un tweet o post en Facebook. Y ya está. Elegid la que queráis y listo.

A la izquierda hay otro menú que se llama Personajes al habla. En esa sección iré poniendo enlaces a las secciones de mis personajes. Ya sabéis que Lince estuvo dando por saco con que quería reabrir su blog Desde el infierno y al final lo consiguió. Como soy muy previsor y conozco a mis personajes, no me extrañaría que alguno de los otros decidan hacer lo mismo. Así que me he curado en salud. Cualquier día os encontráis con el blog de Quinox o el de Víctor Alias. Tiempo al tiempo. Ya me han pegado algún tirito.

¿Habrá más cambios? En el blog seguro que no, al menos de momento. En Facebook... bueno, tengo dos páginas que están un poco descontroladas porque tienen títulos raros. A lo mejor opto por borrar esas dos y crear una de autor con mi nombre solamente. Ya iremos viendo.

Voy a aprovechar para pediros que si navegáis por el blog y veis algún fallo, enlace roto o algo que no deba estar ahí, por favor me lo comentéis. La unión hace la fuerza y yo acabo de hacer cincuenta minutos de bici estática y estoy reventado. Así que os necesito.

¡Saludos, Eternos! Y nunca, nunca, nunca dejéis de leer.
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Escribiendo (I): Un poco de historia


¿Os habéis preguntado alguna vez cómo escribimos las historias los que escribimos historias? ¿De dónde surgen las ideas? ¿En quién pensamos cuando creamos un personaje? Seguro que, como lector, más de una vez has imaginado al autor de la novela que estás leyendo sentado frente al ordenador, con un cigarro humeante en la boca y una copa de whisky en la mesa. ¿Qué pasará por su cabeza?

En esta serie de artículos que voy a comenzar os voy a hablar de eso. Pero no en general, yo no puedo hablar por mis compañeros de letras. Os voy a hablar de cómo lo hago yo. Para quién escribo, por qué escribo, qué es lo que me obliga cada día a sacar de mi las historias que voy publicando por Amazon.

Como es normal, tendré que empezar desde la base ¿verdad? Yo cuento historias y lo lógico sería contar MI historia. Así que os voy a poner en antecedentes. No os preocupéis, no será muy largo. O sí, no lo sé.

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Crítica tardona de Star Wars Episodio VII: El despertar de la Fuerza


Me lo he pensado ¿eh? Vi El despertar de la fuerza tres o cuatro días después del estreno, pero hasta hoy no he decidido escribir mi opinión. ¿Por qué? Me gustaría deciros que es porque he querido esperar a que el hipe se me pasara o algo así, pero lo cierto es que no la he escrito porque no me he acordado.

Bueno, al lío. No he escrito sobre la película, pero sí que he leído críticas de todo tipo. Que si es buena, que si es mala, que si es un calco del episodio IV, que si tal, que si Pascual. Lo de si es buena o es mala es algo subjetivo, pero ¿es un calco del Episodio IV? Pues sí, no hay más que verla. Prácticamente las mismas escenas, situaciones muy similares... ¿Eso es malo? Pues no.

A lo mejor es que yo no soy lo que se dice un friki de La guerra de las galaxias. Sí, me gusta, me hacía ilusión ver el Episodio VII, pero si me preguntas cómo se llama el tío que se saca un moco de la nariz en Tattoine (o como leches se escriba) en la segunda escena del Episodio IV, pues no tengo ni puñetera idea, la verdad. Ni interés.

El caso es que yo fui a ver El despertar de la Fuerza como voy a ver la mayoría de las películas. Con ganas de pasarlo bien. No me gusta analizar el guión, para eso ya tengo mis propias novelas. Y el Episodio VII es una muy buena película de aventuras espaciales, con unos efectos dignos de la saga que es.

Lo pase estupendamente con Poe, un personaje muy desaprovechado que espero tenga más protagonismo en las siguientes. Se me cayó la baba con BB-8, le agarré el brazo a mi novia cuando Han Solo y Chewbacca entraron en el Halcón Milenario y fruncí el entrecejo cuando vi el maquillaje digital de la princesa (general) Leia.

Los nuevos personajes principales, Finn y Rey, los vi muy correctos. Me gusta el hecho de que la nueva heroina sea una mujer. De hecho, creo que Rey va a dar mucho que hablar en las próximas películas.

No todo es bueno, claro. En toda película que se precie tiene que haber alguna cagada. Aunque eso ya lo sabéis ¿no? Fuerza que aparece así por la puñetera cara; un stormtrooper que, básicamente, es el barrendero de la nueva Estrella de la muerte que usa un sable láser mejor que Obi Wan; un malo, que más que malo parece un Backstreetboy en feo y ampliamente hostiable... Cosas así.

Pero, sinceramente, son cosas secundarias, porque lo que realmente cuenta es que la magia y la aventura han vuelto, esta vez por mucho tiempo. Y yo quiero estar ahí para verlo.

Con sus cagadas y todo.
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Desde el infierno: Enigmática bola de luz en el cielo de Australia


¡¡Buenas!!

Aquí Lince Smith solo para vuestros ojos. Por fin Carlos me ha permitido inaugurar esta pequeña minisección en su blog en la que os voy a hablar de lo que más me gusta: los sucesos paranormales y las cosas raras que suceden en este extraño mundo nuestro.

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Promesas electorales alienígenas


Todos sabemos que hay una gran diferencia entre países como Estados Unidos y España. Ellos hacen películas con muchos efectos especiales y mucha acción y nosotros nos apañamos con Ocho apellidos vascos. No digo que sea malo, ojo. Solo digo que cada uno tiene su cine. Nosotros vivimos en edificios de ladrillo, los americanos en casas de cartón (que lo sé de buena tinta, que a mi novia le flipa el Divinity). Incluso en temas de política nos diferenciamos.

Aquí en España nuestros políticos prometen bajadas del IRPF, más empleo... lo típico. Los americanos no. Ellos van un paso más allá. Ellos prometen sacar a la luz la verdad sobre los Ovnis. ¡Con un par de huevos! O de ovarios en este caso.

Esa ha sido una de las promesas de la candidata a la Casa Blanca, Hillary Clinton. En una entrevista, el periodista le recordó una pregunta que le hizo allá por el año 2007 sobre los Ovnis y, ni corta ni perezosa, Clinton dijo algo así como: "Voy a llegar al fondo de esto".

Pero no solo eso. El año pasado su marido, Bill Clinton, afirmó que no le extrañaría que los aliens nos hubieran visitado ya. Eso sí, esperaba que no fueran como los de Independence Day. Que graciosillo, el Clinton.

No sé si nos han visitado, aunque creo que sí. Tampoco sé si Hillary Clinton cumplirá su promesa. Lo que sí sé es que si alguno de nuestros políticos promete algo así, lo voto. Por curiosidad, más que nada.
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¡Novelas gratis!



Para celebrar los Reyes Magos, desde hoy hasta el miércoles incluido podréis descargar de Amazon, completamente gratis, cuatro de mis novelas.

Las elegidas han sido:

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¿Yo? ¿Balance? ¿Qué me estás contando?


Pues sí, nunca he sido de hacer balance a final de año. ¿Para qué? Unos años son mejores, otros peores, y otros ni fu ni fa. Si tuviera que ponerle una etiqueta al 2015 sería el último, ni fu ni fa. Pero vamos, que no, que no hay balance ni leches en vinagre.

No me gusta mirar al pasado. El pasado ya no existe, no está aquí, ya no nos sirve de nada. Es tiempo perdido que nunca recuperaremos. Lo mejor es mirar al futuro. Unos lo ven negro, otros blanco, otros dorado. Incluso hay quien lo ve morado con lunares verdes. Allá cada cual como quiera ver su futuro. Pero eso sí, nunca dejéis de verlo. Porque está ahí, delante de nosotros y, a diferencia del pasado, no se va.

Siempre hay un futuro. Un futuro que podemos convertir en bueno o en malo. Un futuro con el que podemos jugar y al que podemos desafiar, plantando nuestros pies en el suelo, hinchando el pecho y gritando: ¡Podrán quitarnos la vida, pero nunca nos quitarán...! Vale, sí, esa frase no es mía, pero sabéis lo que quiero decir ¿no?

Tampoco es necesario decir qué vamos a hacer. Yo antes lo hacía. Era llegar el 1 de enero y empezaba a comentar todas las novelas que iba a escribir ese año. Pero ¿sabéis qué pasa? Que el futuro, además de no irse, es incierto. Lo que hoy ves como algo seguro, mañana ya no lo será tanto. Plantearse una serie de propósitos es un error. Son como esposas que te colocas en los pies y que no te permiten andar. Y si luego no consigues esos propósitos sientes que has fallado.

No, lo mejor es dejarse llevar. Abrir la brújula, decidir tu destino y disfrutar del viaje. A veces el viaje es fácil y lleno de alegrías. Otras es un viaje duro, repleto de sufrimiento y dolor. Y lo más normal es que sea una mezcla de las dos cosas ¿Pero sabéis qué? Eso es vivir. Llorar, reír, sufrir, caerte, levantarte, equivocarte y aprender de tus equivocaciones.

Eso es lo que nos espera a todos este año. Y por eso no os voy a felicitar el año nuevo. Por eso no os voy a poner aquí el clásico "Feliz 2016".

Lo que os voy a desear es un enorme 

¡¡FELIZ VIDA!!

Porque a pesar de todas las penurias, estamos vivos. Y aun podemos plantarle cara al futuro.
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